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martes, 5 de julio de 2016

CONSTRUYENDO, QUE ES GERUNDIO

ROSA MARTÍNEZ
Coportavoz de Equo y diputada electa por
Bizkaia con Unidos Podemos.

En estos días se ha escrito mucho sobre las razones y las hipótesis que puedan explicar dónde se han quedado más de un millón de votos entre diciembre y junio. Se ha escrito todo y lo contrario. Sin embargo, creo que debemos ser conscientes de que no caben los análisis de trazo grueso. Estamos ante una situación en el que las causas son múltiples y dan lugar a diferentes combinaciones en peso e intensidad capaces de generar prácticamente tantas razones como personas decidieron cambiar su voto o quedarse en casa. A pesar de que nos empeñemos en analizar la decisión de voto desde una premisa de racionalidad, en la que cada individuo considera los pros y los contras de cada elección en función de sus propios intereses y escala de prioridades/necesidades; el voto tiene un componente emocional e irracional difícil de aprehender, y sobre todo, como lo ha demostrado el 26J, de predecir.
Los motivos que a priori se barajan (aunque cabría hablar más bien de hechos ocurridos o inherentes al momento político: la confluencia, la campaña electoral, los ataques, el Brexit, el miedo) nos sitúan en el nivel de las percepciones: es decir, con nuestro análisis tratamos de valorar las diferentes reacciones que cada uno de estos ítems ha generado en el electorado y su consecuencia en la decisión del voto. Nos enfrentamos a un trabajo de gran fineza sociológica, y yo diría que también antropológica, que es el de entender por qué, en un momento en el que se esperaba que el voto racional de la mayoría que ha sufrido y sufre la crisis fuera determinante, simplemente no lo fue.

Esta debe ser una lección valiosa para un proyecto con irremediable vocación de continuidad. No debemos olvidar que lo que hemos construido hunde sus raíces y se vincula, cultural y políticamente, con los diferentes movimientos políticos y sociales que desde el 15M han ido aportando diferentes elementos que hoy conforman el cambio. Un cambio, o proyecto de cambio, confluyente y diverso al que aún le queda mucho recorrido.  Conseguir que 5 millones de votantes hayan validado el proyecto que más claramente cuestiona la agenda, las formas y el lenguaje político de las últimas décadas es un gran éxito. Haber conseguido que las cosas no vuelvan a ser como antes es ya una victoria.
Y sin embargo, queda el reto y la tarea colectiva de construir un proyecto político de transformación que articule las necesarias mayorías sociales que permitan, como fin último y necesario para el cambio, acceder al gobierno. Dicho de otra manera, tenemos que conseguir ser siete millones en vez de cinco. O como muy bien explica Naomi Klein, para cambiarlo todo necesitamos a todo el mundo.
En primer lugar existe una necesidad formal: definir un espacio estable de interlocución, debate y decisión que integre a todas las fuerzas políticas de la coalición y empiece a generar estrategias y visiones conjuntas. La confluencia tiene que aspirar a ser algo más que la suma de diferentes puntos de vista (y esto ya lo aprendimos en las municipales de 2015). A partir de aquí hay dos vías de trabajo paralelas e interconectadas entre sí. Una, inmediata, que es seguir ganando relevancia política dentro de un congreso de aritmética complicada y una legislatura incierta en contenido y duración. Se impone por tanto definir una estrategia parlamentaria que refrende la utilidad, la necesidad, la solvencia y el rumbo político marcado por Unidos Podemos y las confluencias territoriales. Unas prioridades políticas claras y comunes defendidas por 71 escaños diversos y plurales parecen unos buenos mimbres para empezar a tejer el cesto.
El segundo eje de trabajo es construir un proyecto político diferente y diferenciador con propuestas sólidas, coherentes y de futuro. Es decir, lo que para unas fuerzas políticas son palabras bonitas que disfrazan, suavizan y modernizan el discurso, como por ejemplo la sostenibilidad y la igualdad de género, para nosotras deben ser vectores fundamentales de cambio y los pilares sobre los que construir una política valiente que no deje a nadie atrás y que no hipoteque nuestro futuro.

Pero esto por sí solo no es suficiente, hay que ser capaz de movilizar además también esa parte del electorado en el que no pesan los hechos demostrados (corrupción o recortes) ni decisiones racionales (qué opción política defiende mejor mis intereses según mi situación vital). La dificultad estriba, tal y como mencionaba al principio, en identificar primero, y dar respuesta después a elementos culturales, emocionales e identitarios (en el sentido más amplio) que van a influir en la percepción de nuestro proyecto como inclusivo, positivo y deseable para gobernar.
Nos toca ver y mirar, oír y escuchar, entendernos y comprendernos como sociedad. Ver dónde estamos y hacia qué futuro queremos ir. Es el momento de la acción colectiva, en la que no sobra nadie y a la que tenemos que sumar aún más. La buena noticia es que esto ya se ha hecho antes. Ya se han construido proyectos colectivos diversos, abiertos y transversales que lograron ser gobierno. Quizá nos ayude echar la vista atrás y recuperar todo el aprendizaje, lo que funcionó y lo que no, de los procesos de confluencia municipales. Revisar cómo lograron en algunas ciudades multiplicar los apoyos, y no sólo quedarse en la suma de las partes nos puede dar algunas claves por dónde empezar a construir.



lunes, 16 de mayo de 2016

ENTREVISTA CON LÓPEZ DE URALDE


López de Uralde, coportavoz de Equo


El acuerdo alcanzado entre Podemos e IU incluye también a Equo. El partido ecologista ya concurrió en las pasadas elecciones junto a Podemos, pero en aquella ocasión sus candidatos se integraron en las listas del partido morado como independientes. Ahora, el acuerdo es también jurídico y la fuerza ecologista es una parte más de la coalición. El nombre y logo de Equo estarán en la papeleta. Algo por lo que Juan López de Uralde (San Sebastián, 1963 ) se felicita. El expresidente de Greenpeace y candidato por Álava atiende a cuartopoder.es vía telefónica para comentar sus impresiones sobre el acuerdo y el próximo 26-J. Tanto él como Rosa Martínez repetirán como candidatos. El partido verde contará también con Jorge Luis Bail como cabeza de lista por Huesca.

 ¿Qué valoración hace Equo del acuerdo alcanzado con Podemos e IU?

 Nosotros, desde septiembre de 2014, que fue cuando aprobamos nuestra resolución en la Mesa Federal, apostamos claramente por candidaturas de confluencia en el ciclo electoral que venía. Entendíamos que se había abierto un momento de cambio político y ese cambio está ocurriendo, como se demuestra con los nuevos gobiernos en Madrid, Barcelona y otras muchas ciudades. De alguna manera este acuerdo culmina esa apuesta clara que hicimos por esa confluencia. Lógicamente estamos muy satisfechos de que finalmente, aunque sea a la segunda, se haya conseguido.

 ¿Qué destacaría de los detalles del acuerdo? Lo más relevante en el cambio de estrategia de Podemos es que se ha aceptado una coalición electoral y que en la papeleta saldrá también el logotipo de Equo, algo diferente a lo que sucedió antes del 20-D, donde se integraron como independientes en Podemos.

 Para nosotros es importante que Equo esté de esa manera y se visibilice como una parte de la confluencia. Nos reconocemos como el socio más pequeño pero tenemos una identidad propia. Somos miembros del Partido Verde Europeo y creemos que nuestra aportación precisamente a la confluencia viene de esa identidad del ecologismo político que representamos. Efectivamente creemos que es mejor el acuerdo, con nuestra señas de identidad, a como fuimos el 20-D integrados como independientes en las listas de Podemos.

 También se ha pactado unas bases programáticas comunes. ¿Qué es lo más destacado de ese documento y qué aportaciones ha realizado su partido?

 Para nosotros es muy importante lo que se acuerda. Consideramos que el programa es un contrato con la ciudadanía. Ese documento tiene mucho sabor a Equo, muchas aportaciones que provienen del ecologismo político. Destacaría el bloque energético, porque realmente plantea un cambio de modelo en la línea de lo que venimos defendiendo desde hace años. Pero luego también hay muchas cuestiones que van desde el bienestar animal a la eliminación de subvenciones a los espectáculos con sufrimiento animal o todo el bloque que llamamos de democracia ambiental. Es un acuerdo en el que se tiene en cuenta no sólo la crisis social o económica, tan relevantes y donde hay propuestas clave, sino también la crisis ecológica. Estamos satisfechos de que nuestra aportación no sea sólo en personas o siglas sino que es también teórica y programática.

 ¿Por qué cree que no fue posible que se diera la confluencia antes de las pasadas elecciones? ¿Qué ha cambiado?

 El escenario político de estos meses ha puesto de manifiesto que hay una necesidad obvia de romper el empate que hay en el Parlamento. Para ello hacía falta buscar herramientas novedosas y no cabe duda que la única novedad relevante de cara al 26-J es este acuerdo. Hay una conciencia clara de que o hacemos un esfuerzo de sumar para evitar el perjuicio que supone la ley electoral o va a ser muy difícil romper ese empate. O la derecha puede ser la que lo rompa, algo que hay que evitar a toda costa.

 Ha habido conversaciones de Podemos con el PACMA para incluirlos en la confluencia. Ellos al final no van a confluir por no haber incluido la prohibición directa de los espectáculos taurinos. ¿Les hubiera gustado que también estuvieran en la coalición y que ese punto se incluyera en el programa?

Nosotros desde luego hubiéramos deseado que también estuvieran en la coalición porque es el momento de unirse y sumar todos los votos. También hay que tener en cuenta que cuando una fuerza va en coalición, eso supone negociación, diálogo y también cesión. Pero al final el resultado es que nosotros al estar en el Parlamento tenemos la capacidad de presentar iniciativas tan importantes como sobre la protección del lobo o prohibir el Toro de la Vega. Para hacer eso tienes que conseguir entrar. Y para entrar tienes que sumar. Hacer política es importante más allá de lo meramente simbólico.

 Se habla mucho de si este acuerdo va a sumar o multiplicar. ¿Qué aspiraciones tienen? ¿Sólo superar al PSOE?

 Salimos con la intención de ganar al PP. Ese es el objetivo. Con ese marco vamos a trabajar en la campaña. Antes del 20-D, recuerdo unos porcentajes electorales más bajos que los que se están dando ahora y en dos meses se consiguió subir. Todo es posible y ahora con ilusión y fuerza vamos a tratar de ganar al PP y ser la primera fuerza política.

 El acuerdo señala que los partidos harán actos separados y conjuntos. ¿Equo también los hará? ¿Cree que son importantes actos con Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Mónica Oltra, Ada Colau, etc?

 Respecto a los actos nosotros desde luego vamos a hacerlos con todos los que quieran y podamos. En el 20-D hicimos muchos con Podemos y los seguimos haciendo. En las elecciones municipales teníamos acuerdos con IU en algunos sitios y con Podemos en otros e hicimos actos con ambos. Por nuestra parte haremos actos conjuntos y propios también. La posibilidad de una foto con líderes como Colau, Oltra, Iglesias y Garzón sería una muestra de ese liderazgo compartido que hay ahora mismo en la izquierda española. Son personalidades fuertes y potentes. Hemos tenido la generosidad y suerte de juntarnos. Siempre se ha dicho, y es desgraciadamente la tradición, que la izquierda se separa por cuestiones ideológicas mientras que la derecha se une por intereses económicos.

 ¿Cómo debe ser la relación con el PSOE? Dialécticamente las relaciones no han sido buenas, pero salvo un vuelco electoral enorme están condenados a entenderse con ellos.

 Planteamos una campaña basada en propuestas, nuestro programa e ideas y no especialmente en mirar a lo que diga o haga el PSOE. Eso no va a ser objeto de nuestra campaña. Lo que estamos viendo es que el PSOE está muy nervioso. Por ejemplo, tras rechazar la oferta para ir juntos en el Senado. Creo que esa oferta merecía la pena por lo menos estudiarla tranquilamente, porque dejar el Senado en manos del PP es una irresponsabilidad. Se les ve desconcertados. No sería bueno un descalabro del PSOE.

— ¿Se seguirá apostando por contar con ellos en un gobierno “a la valenciana”?

— Por supuesto. Hemos apostado claramente por ello y esa sigue siendo nuestra propuesta. Por eso decía que no sería bueno un descalabro del PSOE, porque lo que tenemos que hacer a toda costa es sumar y ser capaces de impedir un Gobierno del PP.

— ¿Ve posible que los socialistas abandonen a Ciudadanos con ese acuerdo que han mantenido?

— Con ese pacto cometieron un gravísimo error. Es un error político. El PSOE debería reflexionar dónde le ha llevado su política de alianzas en estos últimos meses y dónde va a llegar con eso. Deben apostar por lo que creo que reclaman sus votantes, que es un pacto con nosotros.

— Va a repetir como candidato, al igual que Rosa Martínez y Jorge Luis Bail. ¿Qué se ha trabajado durante estos meses en el Congreso desde Equo?


— Hemos trabajado de forma incansable. Hemos presentado multitud de PNL, preguntas, peticiones de comparecencias, etc. El Gobierno ha hecho lo posible para que el Parlamento esté oculto o paralizado, pero no lo ha conseguido. Hemos trabajado mucho en el ámbito energético. Por ejemplo, sobre el tema nuclear presentamos una PNL por el cierre de las centrales. Luego otra que consiguió ser aprobada por una amplia mayoría respecto a la no reapertura de la central de Garoña. En este sentido hay una cuestión que permanece viva, que es la petición de más de 3/5 del Congreso del cese del presidente del Consejo de Seguridad Nuclear. Es un tema que ha quedado en manos de la Diputación Permanente, pero que es importante porque la actuación de este presidente ha sido lamentable. También en este mismo ámbito hemos pedido prohibir el fracking, una petición que fue aprobada. Presentamos también una PNL para que retiren la petición de Bien Cultural y Turístico a espectáculos taurinos sangrientos como el Toro de la Vega. O la propuesta para la protección del lobo en la Península Ibérica. Otra cosa de la que estamos satisfechos es de haber abierto las puertas del Congreso a los colectivos sociales con los que estamos trabajando.