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sábado, 8 de octubre de 2016

EQUO EN ACCIÓN: ECOLOGÍA POLÍTICA PARA CAMBIAR DE MODELO



Existe una mayoría social que apuesta por gobiernos del cambio, y la mejor manera de que esa ilusión se materialice es desde una opción sensible al pluralismo y capaz de ponerse de acuerdo en unos mínimos.

Beatriz del Hoyo

EQUO nació hace cinco años en un contexto de profunda crisis social, política, económica y ambiental. En los últimos años hemos visto cómo los derechos que tanto tiempo costó conseguir han sido degradados y destruidos. Hemos aprendido que, en muy poco tiempo, podemos perder todo aquello que en su día conquistamos. La gestión de la crisis por parte del Gobierno del Partido Popular ha trasladado los costes de la misma a la mayoría social que la sufre a diario.
Ante esta situación, los movimientos ciudadanos de ruptura hemos articulado una respuesta solidaria y democrática a la crisis, movimientos que han puesto en jaque al bipartidismo, cambiando completamente el panorama político. A pesar de los cambios y de los avances que se han dado en los últimos años, el sistema continúa reinventándose para impedir el cambio de modelo político y económico que necesitamos.
EQUO ha sabido entender las demandas de unidad y generosidad que se pedían a las fuerzas políticas para construir candidaturas ciudadanas que den una respuesta solidaria y democrática a la crisis. Desde EQUO apostamos desde nuestros orígenes por la cooperación política y trabajamos con otras para conseguir empoderamiento ciudadano y cambiar las políticas. Existe una mayoría social que apuesta por gobiernos del cambio, y la mejor manera de que esa ilusión se materialice es desde una opción sensible al pluralismo y capaz de ponerse de acuerdo en unos mínimos.
En estos últimos dos años, EQUO ha sido capaz de responder a las demandas de la ciudadanía y ha sabido integrarse en las diferentes confluencias que han transformado la política tal y como la habíamos conocido. Esta adaptación del proyecto, gracias a la apuesta decidida y valiente de quienes desde el principio supieron anticipar la altura del momento político, nos permite hoy en día tener diputado/as autonómico/as, diputado/as en el Congreso, un Europarlamentario y una extensa red de concejales y concejalas verdes. Personas que, cada día, trabajan en las instituciones por la ecología política, el feminismo, la equidad social y los derechos de los animales.
Ahora EQUO vive un momento crucial. Las confluencias nos han permitido llegar a las instituciones pero no podemos perder de vista que el trabajo en la calle, el trabajo activista, el trabajo político para la ciudadanía, es la piedra angular de este proyecto transformador. Pensamos que en EQUO existe un deseo mayoritario para que volvamos a parecernos al EQUO con el que nos ilusionamos en 2011 y que ahora cuenta con un potencial muy superior.
Un EQUO sin miedo a luchar contra el carbón, las nucleares, la especulación urbanística y la corrupción. Un EQUO sin miedo a posicionarse políticamente, porque pensamos que no es verdad la máxima de que quien menos se posiciona, abarca más electorado. Creemos que de verdad se puede conseguir apoyo ciudadano con un mensaje ecologista, un apoyo ciudadano imprescindible para implementar los cambios que proponemos.
Los órganos y los cargos de EQUO deben concentrar su esfuerzo en llevar las demandas ciudadanas y nuestras propuestas de transición y cambio de modelo a las instituciones en las que estamos representados. No dejemos que las discusiones procedimentales y organizativas nos impidan dedicar nuestro máximo esfuerzo a demostrar que el ecologismo político es algo real que soluciona problemas y que aumenta la calidad de vida de la gente. Necesitamos también empoderar a nuestras y nuestros líderes y cargos públicos locales y nacionales, arroparles y facilitarles su trabajo, ante los enormes retos y dificultades a los que se enfrentan. EQUO ya es un partido paritario, democrático y horizontal hasta donde ningún otro partido político se ha atrevido. Lo que necesitamos ahora es demostrarle a la sociedad y a quienes nos votan que esa fórmula además funciona. Y, para ello, necesitamos un EQUO unido y sólido, en el que prime la solidaridad y el trabajo en equipo frente a la desconfianza y la competitividad. Un partido, en definitiva, que trabaje por el bien común por encima de los intereses particulares.
Tenemos claro que para ser útiles a la sociedad y recuperar la calle debemos trabajar con confianza y firmeza, con suavidad, transparencia y colectivamente, llevar nuestro mensaje hacia fuera, crecer, seguir sumando nuevas activistas. Retomar la ola de ilusión con la que arrancó el proyecto EQUO hace cinco años. Debemos aprovechar nuestra presencia en las instituciones para sembrar de semillas verdes la política local, regional y estatal. Unas semillas que lleguen a la ciudadanía y permitan germinar un modelo más justo, más social y más sostenible.
Por todo ello, las nuevas y viejas generaciones que nos ilusionamos con el mensaje de EQUO en 2011, y que hemos trabajado tanto para llevar el ecologismo a nuestras instituciones políticas en las últimas elecciones municipales, autonómicas y generales, hacemos un llamamiento para unir y consolidar EQUO alrededor de estos valores. No creemos en personalismos, sino en liderazgos compartidos y en equipos de trabajo sólidos, y por ello pretendemos en la próxima Asamblea Federal de EQUO constituir una Comisión Ejecutiva Federal que lo pueda conseguir.
Este es el proyecto en el que creemos. Y estamos convencidas que, entre todas, lo llevaremos adelante.

Beatriz del Hoyo y Roberto Carro

viernes, 16 de septiembre de 2016

EQUO APUESTA POR LA ECONOMÍA CIRCULAR




EQUO apuesta por la Economía Circular para cambiar el modelo económico

El partido político ecologista EQUO ha celebrado su VIII universidad de verano con dos días de talleres, debates y ponencias centradas en la economía circular y el cambio de modelo económico.


Durante el pasado fin de semana, la Fundación EQUO y la Green European Foundation celebraron la octava edición de la universidad Verde de verano en la localidad cantabra de Torrelavega. Al evento asistieron cerca de 300 personas con la intención de participar en los talleres y debates que este año se centraron en la Economía Circular (EC) y el cambio de modelo productivo e industrial.

La EC es aquel modelo económico que intenta cerrar el círculo de vida de los materiales que, frente al modelo de usar y tirar donde las materias primas se extraen de manera continua de la naturaleza, se basa en la reutilización y el reciclaje de los residuos que producimos, así como un modelo productivo donde los productos se diseñan pensando en que sean duraderos y reparables. La EC imita a un ecosistema ecológico cerrando el círculo de los materiales en el proceso productivo para evolucionar hacia un sistema económico de “residuos cero”.

Pero además este modelo tiene un gran potencial como creador de empleo. Según un estudio del Grupo de los Verdes en el Parlamento Europeo, por cada 10.000 toneladas de residuos, la economía circular crea 300 empleos, mientras que la incineración solo uno. Desde las instituciones europeas lo saben y es por ello que han credo un paquete de medidas para impulsar la economía circular, dotado de 5.500 millones de euros de los Fondos Estructurales y 650 millones adicionales vinculados a los programas de I+D+i.

“En Europa se nombra mucho la EC o las renovables pero luego la Comisión Europea se muestra débil ante las amenazas de algunos países o empresas, como hemos visto en el caso de Volkswagen, donde Europa a terminado por adaptar la legislación para que el escándalo de la empresa de automoción alemana no se ilegal”, declaró Jordi Sebastiá, eurodiputado de Primavera Europea y Compromís que comparte el puesto con Florent Marcellesi de EQUO, al explicar las medidas adoptadas por Europa para promover otros tipos de economía alternativas como en el caso de la EC.

Junto a Sebastiá, en el acto de presentación se encontraba el diputado y coportavoz de EQUO con Unidos Podemos Juantxo López Uralde, que matizó sobre la necesidad de un cambio de modelo económico y político en España para y explicó que “EQUO es en gran medida parte del cambio que necesita España para avanzar hacia un cambio ecológico que de lo contrario nadie hará”.


Gran parte de los debates se centraron en torno al concepto, ventajas y aplicaciones de la EC, una economía que todavía tiene factores por definir y acotar. “Según quien usa el concepto EC el concepto puede cambiar mucho. Los ecologistas tenemos que ganar la batalla por la hegemonía de su significado”, explicó Florent Marcellesi, eurodiputado de EQUO, al intentar diferencia este nuevo modelo económico de términos muy criticados por organizaciones ecologistas como el capitalismo verde o el crecimiento sostenible. La creación o destrucción de empleo asociada a un cambio de modelo económico fue otro de los temas debatidos durante los talleres y ponencias. “Se destruirán empleos en sectores contaminantes pero se crearán en otros sectores, de ahí la importancia de explorar esos nuevos sectores para que sea una transición justa”, matizó Marcellesi.

Al tema central de la EC también le acompañaron talleres sobre la legislación en materia de protección animal, alternativas verdes a la despoblación rural, sobre la desinversión en los combustibles fósiles o sobre el futuro de la industria.



jueves, 9 de junio de 2016

UN PLAN VERDE PARA CAMBIAR DE RUMBO




Ante el colapso ideológico de la vieja socialdemocracia, la alternativa verde es el proyecto político más claro en Europa para hacer frente al peligroso y agotado modelo neoliberal y productivista de las últimas décadas.
                 
En nuestro país, las élites políticas y económicas consolidadas durante la Transición han hecho política a golpe de ladrillo y corrupción. Tras un espejismo de bonanza, tuvimos que volver a pisar tierra a partir de 2008: de forma dramática estaban empeorando las condiciones de vida de la gente común, aumentando las desigualdades y degradándose nuestro entorno. 

Su política fue y sigue siendo muy clara: el beneficio económico de unos pocos y el crecimiento por el crecimiento por encima de nuestros derechos, el bien común o la habitabilidad de nuestro propio medio. El resultado no es más que un modelo que explota a las personas y la naturaleza, en el que ambos somos considerados piezas de un engranaje al servicio del negocio económico. 

Frente a esto, los partidos tradicionales han fracasado en dar soluciones. Primero, porque obviamente sus élites son parte del entramado político y económico de puertas giratorias que nos ha llevado a esta situación. Segundo, porque han demostrado una incapacidad para renovar su pensamiento, obviando la dimensión ecológica de la economía, factor clave en la desigualdad local, global e intergeneracional. En el siglo XXI, los derechos de las personas dependen de un uso justo, democrático y sostenible de los recursos naturales.  Solo considerando de forma conjunta los factores sociales y ambientales podremos evitar que las personas seamos doblemente afectadas en nuestro presente y vida diaria, ya sea nuestro empleo, salud o bienestar, y en nuestro futuro y supervivencia digna como sociedad.

Desde luego, ante el colapso ideológico de la vieja socialdemocracia, la alternativa verde es el proyecto político más claro en Europa para hacer frente al peligroso y agotado modelo neoliberal y productivista que ha marcado las últimas décadas. Es más, ya contagia de forma transversal el tablero sociopolítico y aspira a convertirse en el nuevo sentido común. A día de hoy cuestiones históricas del discurso ecologista, como el cambio climático, han impregnado el relato de todas las fuerzas políticas (¡hasta  el PP propone una Ley de Cambio Climático mientras recorta en las renovables!).

La cuestión es cómo de coherentes y decididas van a ser las políticas para estar en consonancia con los principios que las sustentan. Si dejamos que el medio ambiente se convierta en un mero apéndice o una cuestión individual y aislada, en lugar de ser el motor de transición, nos hará perder la oportunidad de poner sobre la mesa un proyecto transversal y transformador que puede dar una respuesta global a la crisis global. No escondamos con nuestras políticas que la causa última de las grandes (y pequeñas) crisis ambientales, así como de la pobreza y desigualdad en el mundo, es nuestro cambio de modelo productivo. 

Tenemos un plan

Y eso es precisamente lo que EQUO aporta a esta nueva transición: un cambio de rumbo hacia un nuevo proyecto de sociedad. EQUO aporta una visión de futuro y una estrategia clara de hacia dónde queremos ir y qué tipo de sociedad queremos construir, la del buen vivir. Aquella en la que cubrimos las necesidades básicas de las personas dentro de los límites del planeta, en la que los servicios públicos sean una garantía de igualdad de oportunidades y en la que el desarrollo personal, social y profesional esté asegurado; y donde se recupere la soberanía en los procesos de toma de decisión. Una sociedad que apueste también por la corresponsabilidad de los hombres y la sociedad en el cuidado de las personas para que no recaiga de manera invisible sobre las mujeres. 

¿Y esto cómo se traduce en políticas institucionales? La transformación del modelo productivo y de consumo podría comenzar con 3 líneas de impacto positivo directo sobre nuestras vidas, nuestra salud y nuestro empleo:


1. Transición hacia las energías limpias fomentando el ahorro y la eficiencia en la producción y el consumo, además de poner bajo control ciudadano la producción y distribución de la energía.

2. Apuesta por sectores verdes y estratégicos (rehabilitación de edificios, agroecología, movilidad sostenible, energías renovables, gestión de residuos, etc.), así como una nueva política industrial que nos permita producir lo que necesitamos como sociedad de una forma eficiente y sostenible. En estos sectores están los millones de empleos de calidad que España necesita.

3. Fomentar la economía de las personas, esto es, activar la inversión en educación, sanidad, cuidados como sectores clave en el bienestar de las personas, pero también en la creación de empleo.

Existen ya experiencias exitosas de puesta en marcha de este planteamiento que demuestran su viabilidad y su consistencia. Hablamos tanto de las llevadas a cabo por grupos de personas y colectivos desde abajo, como del éxito de las políticas puestas en marcha por diferentes partidos verdes en instituciones de toda Europa.

La transversalidad era esto

Esta visión de la política y de la economía, de la sociedad es profundamente transversal. Por un lado, cada decisión tomada desde la perspectiva verde desencadena una serie de impactos positivos en diferentes áreas, dando respuesta a varios problemas o retos. Tomemos como ejemplo la lucha contra el cambio climático. Un política decidida y responsable para la reducción de emisiones con una transición hacia las energías limpias conseguiría: crear empleo local, sostenible y de calidad; mejorar la calidad del aire que respiramos; reducir la importación de petróleo y gas con el consiguiente ahorro en recursos; dejar de financiar Estados responsables de la violación sistemática de derechos humanos; impacto en la política de seguridad al limitarse las llamadas “guerras del petróleo”; actuar contra la primera causa de migración en el mundo (degradación ambiental provocada por cambio climático) y contribuir a la habitabilidad del planeta de aquí a 20 años.

Por otro lado, la naturaleza de las propuestas verdes puede suscitar el apoyo de grandes mayorías sociales, tal y como ha ocurrido en Austria. Frente a la incapacidad de los partidos tradicionales para dar respuesta a las demandas de la ciudadanía y presentar un proyecto frente a la crisis, la sociedad austriaca ha confiado en el partido verde para frenar a la extrema derecha. En un momento en el que la identidad y las etiquetas ideológicas son menos férreas y más líquidas que nunca, las personas estamos dispuestas a apoyar las propuestas del sentido común. Nadie puede estar en contra de respirar un aire más limpio, tener una energía menos contaminante, consumir alimentos más seguros para nuestra salud o crear empleo digno que aporte un valor añadido a la sociedad.


La emergencia social no es un problema aislado, es la consecuencia, el síntoma de un modelo que no funciona más. Ha llegado el momento de cambiar de rumbo para solucionar la crisis de hoy, evitándonos nuevas crisis en el futuro. Y podemos hacerlo con una forma de hacer política innovadora, próxima, colaborativa, transparente, amable y respetuosa con el medio ambiente capaz de transformar el modelo económico, político y social actual para garantizar el bienestar de las personas. 

En el 20D, la suma de fuerzas del cambio logramos abrir una primera brecha con la que emprender una verdadera transformación política y social. Ahora tenemos la oportunidad de alcanzar el esperado cambio político, que debe ser más profundo que una simple sustitución de élites. Para revertir los problemas más acuciantes de nuestra sociedad, contemplando el medio y largo plazo existe una alternativa: la alternativa verde, que multiplica para ganar el próximo 26J.



7 de Junio de 2016     Rosa Martínez. Exdiputada y candidata por EQUO en Unidas Podemos por Bizkaia. @RosaM_Equo     Florent Marcellesi. Portavoz de EQUO en el Parlamento Europeo. @fmarcellesi